Las aguas vuelven a su cauce

Lo “retro” vivió una segunda juventud hace unos años pero, poco a poco, se ha ido de nuevo apagando para dejar sitio a lo que está por venir.

Es difícil apreciar cambios si estos no son realmente disruptivos con la tónica habitual. Eso lo hemos podido comprobar muchas veces en este mundillo de los videojuegos y buen ejemplo de ello son la llegada de los gráficos 3D o la irrupción de Internet (con todo lo que ello conlleva). Son cosas que aparecen, causan revuelo y poco a poco se van asentando o, como en el caso que voy a tratar hoy, olvidando aunque sin llegar a desaparecer del todo… por ahora.

Y es que lo ocurrido hace años con los videojuegos “retro” es algo que, visto desde fuera y con cierta perspectiva, nadie podía esperar puesto que no había un precedente. El momento álgido tuvo lugar durante la generación de Playstation 3/Xbox 360 cuando, de repente, la gente comenzó a poner su mirada en cosas que había dejado atrás y en las que no pensaba más allá de aquellos momentos de nostalgia. ¿La razón? las malas prácticas de una industria abusiva y engañosa que sembraron el hartazgo en muchos usuarios, los cuales, para no abandonar su afición, regresaron a tiempos mejores en lo que se refiere a la búsqueda de una diversión directa, sin las complicaciones de hoy.

Pero estos usuarios no se aislaron sino todo lo contrario, se reunieron en foros y redes, se organizaron y comenzaron a crear grupos, clanes e incluso asociaciones para mantener vivo su legado. También se organizaron ferias y eventos, y fue tal el eco creado que incluso las propias compañías se subieron a la ola lanzando recopilatorios de títulos clásicos y, posteriormente, réplicas de máquinas antiguas con juegos en su interior que sirvieron para atraer de nuevo a los alejados además de para llamar la atención de los más jóvenes (y, por supuesto, para hacer caja).

Notaréis que hablo en pasado, como si todo eso ya no existiera. Es cierto que el mercado todavía acoge estos productos y que no son pocos los que siguen prefiriendo lo antiguo a lo actual pero basta echar una mirada a los medios y las redes para ver que esa “explosión” de popularidad que tuvo lo “retro” casi se ha evaporado, en buena medida por la llegada de la nueva generación de consolas que acaparan ahora todo el interés de los usuarios habituales. Queda así demostrado que lo vivido fue tan solo algo pasajero, producto de una situación concreta que la propia industria que la generó ha sabido camuflar hasta el punto de que ya nadie parece que se acuerda de aquello.

En consecuencia, las aguas han vuelto a su cauce y, en mayor o menor medida, los jugadores ponen de nuevo su mirada en el presente y el futuro más inmediato, que es lo que siempre se ha hecho. Lo nuevo arrincona a lo viejo, pasa con todo y especialmente en el ámbito tecnológico al que, por obvias razones, los videojuegos no son ajenos. Puede que sigan surgiendo productos dirigidos a quienes buscan satisfacción en aquello que disfrutaron hace décadas pero serán sin duda algo cada vez más esporádico, alejado de la proliferación vivida cuando este movimiento de lo “retro” estaba en pleno auge y muchos de nosotros buscábamos lo que lo por entonces actual no nos daba…

Dudo mucho que, dado el panorama, volvamos a ver otro “boom” de lo “retro“, en parte porque esa necesidad ha sido cubierta con todo lo antes mencionado y en parte porque aquello que un día se criticó duramente ya ha sido aceptado y no tiene la importancia que tuvo. Con o sin resignación, la gente ya no sufre por cosas contra las que no puede luchar porque el grueso de los usuarios las abraza y son ya por tanto parte de los hábitos de consumo normales de una industria que sigue transformándose a una velocidad de vértigo. Tanta que muy probablemente, si pudiéramos viajar en el tiempo tan solo unos pocos años hacia el futuro, estoy seguro de que apenas la reconoceríamos.

Como suele decirse, el tiempo pone a cada uno en su sitio. El que quiera seguir disfrutando de lo “retro” lo seguirá haciendo, máxime con las opciones que existen hoy y el que se decante por lo actual hará lo que, como mencioné antes, todos hemos hecho: poner su atención en lo nuevo y dar el paso cuando sea posible y sin mirar atrás, pues cada cosa tiene su momento y el de lo “retro” parece que ya pasó… de nuevo.

4 comentarios en «Las aguas vuelven a su cauce»

  1. Simplemente lo retro se mantiene y lo actual simplemente va avanzando, no hay otra, uno puede disfrutar de los clasicos si quiere y tiene los medios para ellos, con lo presente es exactamente igual, no hay mucha tonica diferente. Cada grupo se reune en sus espacios y va tocando diferentes temas, que ahora se siente más tapado por la next-gen pues algo sí, al menos en los medios más generalistas, ir a los espacios más dedicados puede cambiar las tornas…

    En fin, buen articulo 😀

    1. Sí, es obvio que lo “retro” no va a desaparecer (no al menos mientras quienes lo vivimos sigamos dándole vida) pero a lo que me refería en el post es a que ya no tiene la atención que tuvo durante el “boom” y eso evidencia que ya no hay el mismo interés por parte de medios, compañías y, especialmente, los usuarios que vuelven a fijar su mirada en lo actual. Al final será lo que ha sido, un submundo, un nicho en el que se mueven los que lo conocen bien pero no saldrá de ahí a no ser que en la industria lo hagan tan mal que ese deseo de volver a lo antiguo renazca. No obstante, lo veo bastante improbable…

      Gracias por pasarte por el blog y comentar, Spiegel. Saludos.

  2. Creo que lo retro no va a desaparecer, simplemente va a irse “actualizando”, aunque suene paradójico, con “nuevas cosas retro” conforme el tiempo avance. Y se mantendrá mientras exista un mercado que lo consuma. Saludos.

    1. Como le dije al compañero Spiegel, yo tampoco creo que vaya a desaparecer lo “retro”, al menos a corto plazo, pero no es menos cierto que ya estamos lejos del “boom” de hace unos años que provocó que ahora tengamos lo que tenemos. Y como bien dices, mientras haya demanda seguirá ahí, si bien lo que habría que ver es si esa demanda es o no la misma de entonces… y yo creo que no lo es.

      Gracias, Güevonadas, por pasarte por el blog y comentar. Saludos.

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