Retro: “D” (Saturn)

Nuevo análisis retro, en esta ocasión de un juego de terror que impactó en su momento por su apartado visual y una propuesta inmersiva como pocas…

El género de terror siempre ha existido en el mundo de los videojuegos pero debido a las limitaciones tecnológicas era difícil en los años 80 y principios de los 90 del pasado siglo crear algo que de verdad causara impacto en los usuarios. Todo cambió, al menos en consolas, con la llegada de los 32 bits y el juego que hoy vamos a analizar es una muestra de ello. De escueto nombre, “D” es una aventura presentada en forma de película interactiva en la que el jugador toma el papel de Laura, la hija de un prestigioso médico y director de un hospital que, sin que nadie sepa porqué, se convierte de pronto en un asesino despiadado que acaba con la vida de una buena parte de los pacientes y trabajadores del mismo. Al descubrirlo, Laura se introducirá en la boca del lobo para averiguar qué está pasando…

La versión comentada es la de la consola Saturn de Sega, aunque también vio la luz en la primera PlayStation, en PC (tanto para MS-Dos como Windows) e incluso en la malograda 3DO de Panasonic. El juego no presenta diferencias entre versiones de modo que, sea cual sea el sistema elegido, encontraréis exactamente lo mismo que se describirá aquí. Tenemos como dijimos ante nosotros una suerte de película interactiva que, a diferencia de la tendencia de entonces por el uso de gráficos poligonales, presenta escenarios y personajes pre renderizados que dotan al juego de un aspecto visual muy diferente al que poco a poco los jugadores de aquellos años comenzábamos a acostumbrarnos. Pero volviendo al aspecto puramente jugable, el hecho de ser una película interactiva implica que nuestras acciones durante la partida serán bastante limitadas. No es posible moverse de una manera totalmente libre por el escenario, y nuestro avance se limitara a pulsar la cruceta del mando en la dirección indicada y dejar que la secuencia de movimiento llegue a su final, pues tampoco es posible interrumpir un movimiento que ha comenzado si vemos que nos hemos equivocado al hacerlo. Esto convierte a “D” en un juego bastante lento aunque, dado que en ningún momento del mismo hace falta hacer gala alguna de reflejos, tampoco esto supone un problema para disfrutar de él.

D” se basa sobre todo, como cualquier aventura que se precie, en la resolución de diversos puzzles que deberemos ir completando para avanzar. Como ayuda, Laura cuenta con un sencillo espejo de mano que, al abrirlo, nos dará una pista en forma de imagen sobre qué hemos de hacer si nos atascamos. No obstante hay que mencionar que solo podremos hacer uso de este recurso un determinado número de veces ya que el espejo se irá rajando hasta romperse por completo, instante en el que no será posible volverlo a usar. También contamos con un reloj que va marcando el tiempo que pasamos en el entorno y que también habremos de vigilar para no sufrir las consecuencias de tardar demasiado en completar la historia. Cada nuevo objeto que encontremos se irá añadiendo al mismo menú en el que se encuentran los ya descritos y allí permanecerá hasta que lo utilicemos.

Ya hemos hablado un poco del aspecto gráfico de este juego, por lo que pasaremos a comentar otro igualmente importante: el sonido. Como en cualquier obra audiovisual del género, a menudo nos acompaña una suave pero tétrica melodía que irá cambiando y se verá de vez en cuando interrumpida por bruscas subidas de volumen en los momentos destacados. Los efectos sonoros, como los pasos de Laura, también se escuchan con especial fuerza, contribuyendo como la música a generar ese ambiente opresivo tan característico. El juego viene dividido en dos discos, completamente en inglés y sin subtítulos pero ello no representa en ningún momento obstáculo alguno para jugar. Los diálogos son escasos y las secuencias abundantes, lo que hace que sea bastante fácil seguir el hilo del argumento.

Valoración personal

D” es una joya dentro de su temática. Es cierto que aspectos como el idioma pueden echar para atrás en un principio pero, una vez te sumerges en él todo eso pasa a un segundo plano. Los gráficos son espectaculares para la época en la que salió (1995) y a día de hoy se puede decir que gracias a ello ha soportado un poco mejor el paso del tiempo. Es un juego que, siempre que conecto mi Saturn, pongo al menos una vez porque es imposible para mí no volver a disfrutar con el que es sin duda uno de mis favoritos de cuántos poseo actualmente.

Retro: Renegade

Inauguramos la sección de análisis de juegos retro con “Renegade”, un clásico de los juegos de peleas callejeras, en su versión de Amstrad CPC…

Bienvenidos a la sección de análisis de juegos retro. Quiero inaugurarla con un juego del ya longevo Amstrad CPC, el “Renegade“. Aunque salieron versiones para otros ordenadores de la época me centraré en dicha versión. “Renegade” fue un peso pesado que definió el género de peleas callejeras. Cuando hablamos de esta categoría de juegos todos sabemos de que hablamos: bandas de pandilleros que quieren dominar la ciudad o que han secuestrado a un ser querido. Tu papel será la de rescatar a tu amada de las garras de la banda callejera e imponer justicia a base de puñetazos y patadas.  A continuación pasaré a desgranar que es lo que vamos a encontrarnos en este juego.

Renegade” es una reformulación de la serie “Nekketsu Kouha Kunio-kun” de Technos 1986 y, como es lógico, está completamente influenciado por el. Para lograr nuestro objetivo final, deberemos atravesar cinco niveles: la estación, los muelles, las callejuelas, callejón y la casa del jefe final. A diferencia con el resto de juegos de peleas callejeras, los escenarios son cerrados por ambos lados y esto nos permitirá planificar mejor la manera de enfrentarnos a las hordas de pandilleros que nos cerrarán el paso.

Se puede jugar tanto con teclado como con Joystick. En cuanto al teclado, su distribución es un tanto compleja y diferente a la que uno se pueda pensar por lo que si os decidís por esta opción tendréis que acostumbraros a su manejo.Para acabar con ellos tenemos un buen surtido de mamporros: los puñetazos, los puñetazos en el suelo, los rodillazos, la patada trasera y el salto y patada. Tanto los movimientos como los ataques, responden muy bien y, si somos hábiles, seremos capaces de utilizar estrategias complejas que nos hará terminar mucho antes con nuestros enemigos. Por ejemplo al golpear a un pandillero y tumbarlo en el suelo podremos aprovechar para situarnos encima de el y rematarlo a base de puñetazos. No tendremos la posibilidad de utilizar armas para atacar o defendernos así como tampoco podremos recuperar salud a través de items, solamente terminando el nivel la lograremos ver aumentada.

El apartado gráfico cumple sobradamente para el hardware que lo contiene y veremos toda clase de detalles por el escenario como grafitis o basura. La variedad de los enemigos es amplia y encontraremos a pandilleros distintos por cada nivel, incluso motoristas a los que tendremos que derribar de un golpe perfectamente calculado. Si logramos superar el juego recuperando a nuestra chica, eso no significará el final sino que volveremos a comenzar el reto pero con una mayor dificultad.

La música acompaña perfectamente a la acción y, aun no siendo muy extensa, no notaremos que se nos haga repetitiva. En cuanto a los efectos sonoros, puedo decir lo mismo, el sonido relacionado con cada golpe nos hará saber que hemos dado en el blanco.

Valoración personal:

Es un juego altamente recomendable que en su día nos dio horas y horas de diversión con su buen diseño de escenarios, enemigos y ataques. El esfuerzo que hicieron los desarrolladores, para portar la recreativa a una máquina tan inferior como el Amstrad CPC, fue muy grande. Eso si, si tenéis un pad con el que jugar os recomiendo la versión de joystick ya que la jugabilidad se ve lastrada al usar el teclado al cual deberéis dedicarle bastante tiempo para conseguir acostumbraros. Por lo demás una conversión de lujo que hará que vuelva a correr la adrenalina de la vieja escuela.