No tan a menudo como nos gustaría nos encontramos con experiencias que atrapan desde el primer instante. Experiencias que hay que valorar positivamente como ha sido el caso de la vivida con Arken Age, que ya incluso durante el tutorial da muestras claras de ser un juego para realidad virtual muy bien diseñado.

Arken Age nos sitúa en un mundo de fantasía en el que encarnamos a una extraña criatura a medio camino entre un reptil y una planta a la que, a diferencia de la mayoría de títulos de esta clase, veremos de cuerpo entero, lo que sin duda contribuye sumamente a la inmersión del jugador en el entorno.
Algo vital a nivel jugable puesto que iremos equipados con diferentes armas y objetos, cada uno situado en un punto determinado de nuestro cuerpo que nos permita acceder a él de manera natural. Así, mientras que las armas ligeras las llevaremos en las caderas, la más pesada y los objetos serán accesibles cogiéndolos de los hombros -y dejándolos allí cuando queramos guardarlos-.

Esto último se hace un poco a ciegas al principio al igual que sucede con el manejo de las armas y el uso rápido de ciertos objetos como las jeringas de salud y los picos usados para escalar o romper cristales de energía, que se despliegan de manera independiente. Todo ello en conjunto es algo que, en el momento de escribir este post, aún no he conseguido dominar bien.
Arken Age presenta a nivel visual un acabado bastante detallado por el que fluimos a unos muy agradecidos 90 fps que sacrifican algo de resolución para ayudar a que el movimiento sea más suave y menos mareante, sobre todo durante los combates.

Arken Age, en mi caso para PS VR2, se presenta como un título sólido que por el momento estoy disfrutando, no sin algunas dificultades dado que no soy tan hábil como pensaba a la hora de encarar ciertos desafíos. Pero seguiré insistiendo para avanzar y, si me es posible, ver cómo acaba esta aventura virtual.
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