Lo llevo viendo venir desde hace bastante tiempo. Y no soy el único, como evidencia este reciente artículo que encontré en Bloguers con una visión bastante pesimista del futuro de un dispositivo, el sistema de realidad virtual PS VR2 de PlayStation, que puede dar mucho de sí en manos de quienes se lo propongan. El problema es precisamente ese, que nadie parece querer dar el paso…
Al menos no entre los grandes nombres de la industria que aunque en casos contados han adaptado alguna de sus propuestas (véase Gran Turismo 7, Resident Evil Village…), no parecen dispuestos a ofrecernos ningun experiencia diseñada ex profeso para la realidad virtual de Sony o cualquier otro sistema.
Pero catálogo hay si uno se molesta en mirar. Más de 300 títulos llenan a día de hoy la sección de la tienda digital de PlayStation dedicada a PS VR2 (más de 400 contando los de las primeras PS VR). Pero, una vez entras, te percatas enseguida de lo dicho con anterioridad pues la mayor parte del material disponible son producciones menores que auguran poca o ninguna calidad en sus respectivas propuestas.
Y hablo de augurio porque, por desgracia, no es posible acceder a prácticamente ninguna sin pasar por caja. Sea por culpa de las compañías que las desarrollan o por la propia Sony, el caso es que no llegan a PlayStation Plus y de hecho, como podéis ver en la imagen, actualmente tan solo cinco juegos conforman la lista de títulos disponibles en el servicio.

Ante semejante panorama es lógico que, además, venga a la mente el recuerdo de PS Vita, la por ahora última consola portátil de Sony que vivió un calvario parecido y de la que todos sabemos cuál fue su triste destino. De ahí que sea inevitable pensar que PS VR2 va por el mismo camino.
¿No hay esperanza entonces? Puede que así sea pero incluso entre el caos brilla en ocasiones la luz. Y esa luz viene, en mi caso, de dos juegos que han conseguido llamar mi atención. Dos propuestas diferentes que, no obstante, comparten ciertas características que a título personal me gustaría ver con bastante más frecuencia en material de esta índole.
Una es Wanderer: los Fragmentos del Destino, adaptación del Wanderer original que vio la luz en PC y del cual yo no sé nada. Pero no me hace falta para saber que esta versión para PS VR2 tiene mucho potencial puesto que hace un muy buen uso de las funciones más interesantes del dispositivo, como la respuesta háptica y el seguimiento ocular.
La otra, que pinta igualmente bien, es Arken Age, un juego de acción y exploración ambientado en un mundo fantástico donde, además de luchar, podemos buscar y recoger recursos para mejorar a nuestro personaje.
Como dije, ambos comparten ciertas características y una de ellas, que considero vital para una total inmersión en el juego, es el cuerpo virtual completo. Entiendo que es difícil crear una física que siguiendo el movimiento de nuestro cuerpo, en especial los brazos, no haga locuras como las vistas en juegos como Swordsman VR, el cuál analicé hace tiempo en el blog. Esa es la razón por la que muchos todavía optan por las clásicas manos en el aire pero los que dieron el paso han demostrado que puede hacerse. Y debe hacerse para que la realidad virtual evolucione como toca.
Pero dejando a un lado esta apreciación personal, lo cierto es que el catálogo de PS VR2 dista mucho de ser lo que se espera de un dispositivo como este. Lo malo es que, como dije al inicio, ninguna gran compañía parece mostrar interés alguno y la propia Sony tampoco es que esté haciendo muchos esfuerzos, al menos de una manera abierta y pública, por revertir la actual situación.
En consecuencia, a los poseedores de PS VR2 solo nos queda continuar vigilando lo que pueda ocurrir, al tiempo que tratamos de dar con experiencias interesantes que aprovechen de verdad el dispositivo. Yo he dado dos ejemplos y conozco más, pero no son suficientes si queremos ganar relevancia en un mercado, el de la realidad virtual, abocado al ostracismo en lo que a consolas se refiere si la cosa no cambia.
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