PlayStation y el apocalipsis del formato físico

Fin de los discos en PlayStation

Eso es lo que muchos están viendo a futuro en la que ha sido sin duda una de las decisiones históricas de la industria del videojuego, ya que supone la (casi) total desaparición de una forma de consumo que nos ha acompañado durante mucho, mucho tiempo. Pero, nos guste o no, las cosas han cambiado y lo digital a día de hoy manda en el mercado hasta tal punto que, como he repetido en no pocas ocasiones en el pasado, ha terminado imponiéndose. Tan solo Nintendo va a seguir, por ahora, ofreciendo sus juegos en formato físico pero no está claro que vaya a seguir haciéndolo…

Antes de continuar, me gustaría deciros que este artículo no implica que GAMALT vuelva a retomar una actividad regular. Es una excepción que, visto el panorama y la importancia del tema, creo que merece quedar reflejada en el blog, nada más. Dicho lo cual, en las siguientes lineas expondré lo que pienso sobre todo esto, y solo adelantaré que mi opinión no es del todo exactamente la misma que vengo viendo desde que saltó la noticia.

Puede que hubiese quien se negara a aceptarlo pero es algo que yo veía venir, como dije antes, desde hace años. La cuestión no era si sucedería sino cuando, y ya sabemos que será en 2028. Esto en lo que respecta a PlayStation porque es de esperar que Xbox siga los mismos derroteros con su Project Helix cuando vea la luz. De esta forma, ambas seguirán (una vez más) el camino marcado por el mercado de PC, que hace muchos años que dejó de lado los discos.

Un mercado en el que, dicho sea de paso y al menos hasta donde yo recuerdo, no se generó tal revuelo mediático o social por la adopción plena del formato digital en detrimento del físico. Hubo quejas, en especial por la venta de cajas físicas que contenían el código de descarga del juego, medida que se quiere volver a poner en práctica y que, como pasara antaño, durará más bien poco porque casi nadie va a querer pagar por algo así. Pero repito, que yo recuerde, no hubo por ejemplo recogida de firmas para pedir a Valve que dejara a las compañías sacar sus juegos en disco. Vamos, es que ni siquiera nadie se quejó por simplemente perder la libertad de poder comprar el juego donde le diera la gana e instalarlo en su ordenador sin tener que darle cuentas a nadie en pos de verse atado a una distribuidora digital como pasa hoy.

Parece, pues, que PlayStation tiene mucho más peso (o sus fans hacen más ruido), porque no paran de sucederse las noticias relacionadas con su decisión de dejar de fabricar juegos en formato físico. Noticias que hablan sobre todo de la preservación y disponibilidad de los títulos comprados, y también del acceso al mercado de segunda mano.

En relación a lo primero, ya comenté en este artículo que no hay que confundir ambos términos. Sin embargo, comparto la preocupación de los usuarios acerca de la posibilidad de verse privados en un futuro del material adquirido tiempo atrás. Ya ha sucedido con las películas y nadie nos garantiza que, por la razón que sea, no vaya a pasar lo mismo con los juegos.

Por otro lado, es evidente que el mercado de segunda mano va a recibir un serio revés. No es algo que vaya a desaparecer de la noche a la mañana porque todavía existen muchas copias físicas, tanto a la venta como de aquellos que se quieran deshacer de lo que tengan en casa. Pero nada con fecha de 2028 llegará para llenar cestas y estanterías, por lo que es de prever que estas se irán vaciando poco a poco hasta que, con el tiempo, no quede nada. Imagino que tiendas como Game ya llevarán tiempo pensando en ello y tratarán de mitigar el impacto de alguna manera, pero habrá que esperar para comprobar si es así y qué harán al respecto.

Recuerdo algunas de las conversaciones que tuve en su momento con quienes albergaban aún la esperanza de que el formato físico no se viera sobrepasado por el digital, o incluso acabara ganando la guerra pese a que los datos ya por entonces decían lo contrario. Yo no estaba, como sigo sin estarlo, cien por cien a favor de su implantación pero sé que es la tendencia que sigue la mayor parte de los consumidores actuales y por ello es que se ha llegado a esta situación. A título individual muchos podemos protestar pero si la mayoría habla con su dinero (es decir, que lo acepta y pasa por el aro), poco hay que hacer.

Y es que, amén de otros factores, la comodidad y la rapidez son determinantes a la hora de decantarse por lo digital. Ambos fueron claves cuando sufrimos la pandemia de Covid que nos obligó a permanecer encerrados en casa durante meses, convirtiendo esta forma de consumo en la única disponible. De ahí el auge de las plataformas de cine y TV digitales y, por supuesto, de las de las consolas de videojuegos. Para muchos, en esos momentos se terminó aquello de ir a la tienda en busca del juego en disco pudiendo, desde casa y sin esfuerzo, disponer del mismo casi de inmediato.

Lo curioso de todo este asunto es que no ha llegado como una revolución instantánea. No se trata de algo que rompa de repente con el pasado sino del paso final de una larga serie con la que llevamos conviviendo veinte años, desde los tiempos de Xbox 360, y que poco a poco hemos adoptado y aceptado. Fue entonces cuando llegaron los primeros juegos digitales y los primeros DLCs, además de parches y actualizaciones que, en principio, se aplicaban meses después de la salida del juego y solo en algunos casos. Todo ello se vio en ese momento como algo positivo y nadie protestó hasta que comenzaron los abusos (lo de Capcom fue especialmente sangrante en este sentido) que darían pie, tiempo después, al inesperado «boom» de lo retro que, aunque no ya con la misma fuerza, todavía sigue vivo.

En la siguiente generación los cambios comenzaron a llegar antes incluso de la salida del juego al mercado (los famosos parches de «día 1») y los títulos «vivos» que se actualizaban de manera periódica, dejando el programa original grabado en disco obsoleto en poco tiempo. Un programa que por entonces ya era de obligada instalación, por lo que el disco quedaba para poco más que ser una «llave» que identificara al juego como original. Y ya, como colofón, los distintos servicios online y el juego en la Nube han sellado el destino del formato físico, condenándolo a su desaparición. Como suele decirse, «de aquellos barros, estos lodos» o «se recoge lo que se siembra». Y nosotros, como usuarios, hemos sembrado y regado la semilla de lo digital durante largo tiempo, semilla que arraigó y floreció, y que no podemos pretender ahora cortar de raíz.

No obstante, y a pesar de que siempre he querido estar al día, en esta ocasión no lo veo tan claro. En parte por el alto coste que, con casi toda seguridad, van a tener las futuras máquinas por culpa del encarecimiento de componentes clave como la memoria RAM destinada a los puñeteros centros de datos para la IA, que se nos están yendo de las manos. Pero también porque quiero ver qué pasará realmente cuando todo el mercado del videojuego sea digital, para lo cual no falta mucho porque pienso que, más pronto que tarde, Nintendo seguirá la senda marcada ahora por Sony.

Aunque fije mi vista en el horizonte, he sido y seré siempre hijo de mi tiempo. Un tiempo en el que el formato físico, en sus diversas variantes, era la única opción. Uno en el que hábitos y formas de comercio, hoy desaparecidos, eran lo habitual, y no teníamos las prisas de hoy por saber más de un juego en concreto, tenerlo en nuestras manos, y exprimirlo como un limón para pasar al siguiente como si no hubiera un mañana. Uno que, en definitiva y pese a las bondades de lo digital, todavía disfruto a día de hoy y espero seguir haciéndolo durante muchos años porque puede que, al final, sea lo único que me quede.

Visitas: 8

Comentarios

No hay comentarios aún. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 − 1 =