Recomendaciones, ¿sí o no?

Recomendaciones, ¿sí o no?

Todos, en mayor o menor medida, hemos recomendado algo en alguna ocasión a otra persona, o bien alguien lo ha hecho hacia nosotros. Esto, que como es obvio puede aplicarse a prácticamente cualquier ámbito de nuestra vida, tiene sus ventajas e inconvenientes y de ello voy a hablar en este post, cómo no centrándome en la temática del blog.

Seré sincero, no me gusta mucho recomendar juegos a otros por una razón muy simple: mis gustos no son los de los demás. O tal vez sí y yo no lo sé, pero lo más normal es que no se piense en esto cuando alguien llega, lanza la pregunta y vamos todos prestos a responder en base a lo que nosotros creemos que esa persona va con seguridad a disfrutar gracias a nosotros.

Esa es otra: ¿qué nos lleva a preguntar a terceros como si no fuéramos capaces por nosotros mismos de discernir si tal o cuál juego tiene visos de ser disfrutado? Normalmente la información abunda pero casi siempre se acaba buscando la opinión de aquellos que lo han jugado. Parece que nos fiamos más de eso que de nuestro propio criterio cuando, así lo creo, debería ser al contrario pues este se basa como dije en nuestros gustos y no en los de otros.

Caso diferente es cuando se conocen los gustos ajenos y ahí sí es más factible la recomendación aunque ello no implica que vayamos (o vayan) a acertar. Aquí entra en juego un factor crucial: el entusiasmo de quien informa, que puede lograr contagiar al informado y crear en él ese «hype» o expectación que tan bien saben manejar los medios y algunos creativos duchos en el arte de la comunicación de masas.

Ante esta situación pueden ocurrir principalmente tres cosas. La primera es que acertemos en nuestra elección y que ese juego que recomendamos o nos recomienden sea lo que se esperaba que fuera, pero hay otras dos situaciones en las que la cosa no acaba como estaba planeada, si bien eso no significa que sea para mal.

A veces se da el caso de un juego que, por diversos motivos, todo el mundo te dice que no pruebes, que ni te acerques, que huyas de él como de la peste pero luego, sea por pura casualidad o porque tú mismo has visto algo que los demás no, decides jugarlo y descubres que te encanta. Pero esto último es raro que pase mientras que, en sentido opuesto, sí que sucede mucho más y esas decenas de juegos de reciente salida en las estanterías de las tiendas de segunda mano provenientes en parte de gente que confió en el criterio ajeno más que en el propio son buena prueba de ello.

Por eso ante este panorama uno se pregunta si recomendar algo es una buena decisión. Tendemos a creer que lo es y actuamos en consecuencia, siempre de buena fe ya que nunca he conocido a nadie que persiga hacer daño aunque, sabiendo lo que se cuece en las redes, podemos esperar ya cualquier cosa. Esto ocurre porque, como dije, uno se basa en sus preferencias y si bien no son pocos los que extreman precauciones preguntando antes por el tipo, clase o género de juegos preferido de la otra persona, sigue siendo fácil errar el tiro.

Visto lo visto, para finalizar: recomendaciones, ¿sí o no? Lo cierto es que no hay una respuesta concreta y que debe ser uno mismo el que obre en uno u otro sentido en base a su experiencia o forma de ver el asunto. En consecuencia, siguiendo el hilo del post, esto es lo que yo recomiendo hacer al respecto… ¿o no debería hacerlo?

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